El decreto 1290, en su artículo 5 dice:
ARTICULO 5. Escala de valoración nacional: Cada
establecimiento educativo definirá y adoptará su escala de valoración de los
desempeños de los estudiantes en su sistema de evaluación. Para facilitar la
movilidad de los estudiantes entre establecimientos educativos, cada escala
deberá expresar su equivalencia con la escala de valoración nacional:
· Desempeño Superior
· Desempeño Alto
· Desempeño Básico
· Desempeño Bajo
La denominación desempeño básico se entiende como la
superación de los desempeños necesarios en relación con las áreas obligatorias
y fundamentales, teniendo como referente los estándares básicos, las
orientaciones y lineamientos expedidos por el Ministerio de Educación Nacional
y lo establecido en el proyecto educativo institucional. El desempeño bajo se
entiende como la no superación de los mismos.
El decreto 1290 de 2009, ofrece libertad a las instituciones educativas
para que determinen
Su propia escala de valoración. Existen diversas opciones como el sistema
de letras o el de números entre otras formas cualitativas que, hoy, las
instituciones educativas son autónomas para determinar, pero siempre y cuando
se establezca el proceso de equivalencia con la escala nacional, anteriormente
descrita.
El código, el signo, el número, la letra u otro sistema de escala de
valoración que determine la institución educativa, no puede convertirse en la
única evidencia que da cuenta de los aprendizajes y avances de un ser humano.
Es solo, la representación social con la que se explicita un acercamiento
normativo e indicativo de los avances del aprendiz. Finalmente nuestros
estudiantes necesitan mostrar ante la sociedad sus avances, mediante un
estándar o certificación (que no siempre da cuenta de las competencias de un
ser humano) pero son, el mecanismo que hasta la actualidad, hemos
convencionalizado. La otra evidencia (es la más importante, pero no aceptada
por todos los espacios académicos y laborales) son las evidencias de desempeño,
competencias y dominios de un saber y de una interacción social pacífica,
respetuosa, prudente y progresiva.
Recuérdese que en una sociedad del conocimiento, lo más importante no son
las certificaciones, sino el dominio de saberes, emociones, pasiones e
interacciones sociales; la capacidad de innovación y constante transformación y
producción de un ser humano dentro de una determinada unidad de trabajo y de
interacción. De ahí la importancia que nuestros estudiantes aprendan a ser
competentes en lo social, lo comunicativo, lo cognitivo, lo tecnológico y en la
capacidad de transformación o cambio.
[1] En este aparte del
artículo 4 ofrezco un ejemplo a manera de orientación global de cómo diseñar e
implementar un sistema institucional de evaluación de los estudiantes,
naturalmente, el desarrollo de este documento concluye en un macro documento
que permitirá explicitar la filosofía institucional; sin embargo, para efectos
de socialización a padres de familia y estudiantes, y su inclusión en la agenda
de la institución educativa, se sugiere realizar un informe ejecutivo y ficha
técnica que resuma o sintetice el contenido de todo el sistema institucional de
evaluación.
[5] Para mayor profundidad, consúltese las diversas
investigaciones que ha realizado Stufflebeam y Shinkfield.
[7] Si se desea consultar algunas herramientas e
instrumentos de evaluación puede consultarse a SANTOS G. Miguel. La
Evaluación: un proceso de diálogo, comprensión y mejora, Málaga: Aljibe,
1995. TENUTTO Marta Alicia. Herramientas de evaluación en el aula.
Buenos Aires: Magisterio de Río de la Plata, 2000.
[8] Al respecto consúltese a: TENUTTO Marta Alicia.
Herramientas de evaluación en el aula, Buenos Aires: Magisterio de Río
de la Plata, 2000.
[11] Recuérdese que el tercer
nivel de los atributos de las competencias está relacionado con los procesos de
argumentación, crítica, análisis y proposición.
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