1.
Identificar las características personales, intereses, ritmos de desarrollo y
estilos de aprendizaje del estudiante para valorar sus avances.
2.
Proporcionar información básica para consolidar o reorientar los procesos
educativos relacionados con el desarrollo integral del estudiante.
3.
Suministrar información que permita implementar estrategias pedagógicas para
apoyar a los estudiantes que presenten debilidades y desempeños superiores en
su proceso formativo.
4.
Determinar la promoción de estudiantes.
5. Aportar
información para el ajuste e implementación del plan de mejoramiento
institucional.
Reflexión pedagógica
Con el presente decreto 1290 se hacen explícitos los
resultados de investigación en educación, las teorías y postulados pedagógicos
que desde hace más de setenta años han abogado por el respeto y valoración del
ritmo y estilo de pensamiento y aprendizaje de los estudiantes.
Ahora, la preparación, el compromiso y la responsabilidad
pedagógica del docente, son explícitos en el decreto 1290. Lo que muestra sin
duda, la evolución en la comprensión del discurso pedagógico por parte del MEN.
Con el presente decreto 1290 se respetan y
valoran no solo los ritmos, sino, además, los saberes previos o competencia
enciclopédica que posee cada estudiante.
Ahora, el docente, es un profesional de la educación
que investiga, diseña, prepara y aplica estrategias pedagógicas entre talleres,
módulos, guías, compromisos o tareas extras para los diferentes casos de
estudiantes que existen en cada una de sus aulas de clase, permitiendo así, que
todos puedan acceder al aprendizaje significativo al ritmo y según
competencia de cada uno.
A esta realidad, la pedagogía le llama, escuelas
incluyentes. Todos cabemos, todos tenemos derecho a acceder al aprendizaje con
nuestro ritmo, sin acoso, sin humillaciones, sin escarnio público, sin
amenazas, sin castigo, sin deteriorar el tejido social.
Ahora podremos experimentar con mayor cantidad y
calidad, maestros metacognitivos y comprometidos con el aprendizaje de todos
sus estudiantes.
Para no atropellar el pasado o la historia de los
decretos, es importante que recordemos que: a partir del año 1994, en el
decreto 1860, ya existía, una preocupación por respetar el ritmo de aprendizaje
de cada estudiante, específicamente en el artículo 47 dice:
Favorecer en cada alumno el desarrollo de sus
capacidades y habilidades.
- Identificar características personales, intereses,
ritmos de desarrollo y estilos de aprendizaje.
- Contribuir a la identificación de las limitaciones o
dificultades para consolidar los logros del proceso formativo.
- Ofrecer al alumno oportunidades para aprender del
acierto, del error y, en general, de la experiencia.
Ya cumplimos quince años que el Ministerio de
educación nacional, mediante un decreto, nos hizo ver: la pertinencia e
importancia de atender los intereses, ritmos de desarrollo y estilos de
aprendizaje, y el ofrecer a los estudiantes todas las oportunidades que sean
posibles; esto aún no se ha comprendido y mucho menos se aplica en la mayoría
de nuestras instituciones educativas, tanto en Colombia como en América latina.
Habría que ver, si esta vez con el estilo explícito del decreto 1290, por fin,
hagamos realidad, el discurso de la pedagogía en la escuela.
Por ejemplo, en la sección 1. Del artículo 3. Dice:
Identificar las características personales, intereses, ritmos de desarrollo y
estilos de aprendizaje del estudiante para valorar sus avances. Si esto se
cumpliese en las instituciones educativas de Colombia y América latina,
seguramente no volveríamos a atropellar, maltratar y humillar a nuestros
estudiantes, porque en esencia, está explícito en esta sección del artículo, la
necesidad de:
a) conocer a cada uno de nuestros
estudiantes
b) comprender que ningún estudiante
tiene porque parecerse a los demás
c) no hay estudiantes torpes e
inteligentes, lo que hay son seres humanos con intereses, ritmos y estilos de
aprendizajes diferentes.
d) Valorar el avance particular de
cada estudiante. La motivación es fundamental en el fortalecimiento de la
autoestima y sentido de pertenencia que sin duda, permite que los estudiantes
aprendan con mayor facilidad. Recordemos: a mayor autoestima, mayor posibilidad
de aprendizaje, y a menor autoestima, mayor dificultad en el aprendizaje.
En la sección 2. Del artículo 3. Dice: Proporcionar
información básica para consolidar o reorientar los procesos educativos
relacionados con el desarrollo integral del estudiante. Hace rato que los diversos
resultados de investigación, teorías, modelos, enfoques y perspectivas en
educación, han aconsejado a los docentes, el dar toda la información suficiente
o necesaria, para que el estudiante acceda al aprendizaje significativo.
Recuérdese que cada estudiante posee una competencia enciclopédica diferente en
su profundidad, distribución o interés. En este sentido, es importante diseñar
guías, talleres o documentos extras, que permitan a los estudiantes poseer no
solo la información suficiente, sino además, acceder a procesos significativos
de comprensión.
En la sección 3. Del artículo 3. Dice: Suministrar
información que permita implementar estrategias pedagógicas para apoyar a los
estudiantes que presenten debilidades y desempeños superiores en su proceso
formativo.
Este postulado, es uno de los más profundos y actuales
en el discurso pedagógico contemporáneo, porque plantea en forma explícita, la
necesidad de valorar a cada estudiante en forma particular, es decir;
respetar los procesos individuales de cada uno; por ejemplo, si Claudia, no
posee las competencias básicas que ya tienen sus compañeros de clase, el
docente, está en el compromiso de darle todas las herramientas necesarias y
aplicarle todas las estrategias pedagógicas adecuadas para que esta joven pueda
acceder al aprendizaje significativo que aún no ha sido posible por diversos
motivos que también es objeto de interés para el maestro; ahora bien, si María
Eugenia va muy avanzada, entonces, también ella, necesita ser atendida con el
ofrecimiento de un taller de profundización, eso sí, si ella desea realizarlo,
pues es optativo. Recuérdese que ella ya cumplió con las exigencias académicas
de su institución educativa.
En una escuela que desee llamarse incluyente, ambos
casos se atienden, porque Claudia al ser aceptada en un grado escolar
determinado para el cual, posiblemente no posee las bases suficientes, la
institución educativa, se compromete a hacer posible su formación, y en el caso
de Maria Eugenia, ella no tiene porque quedarse en el ritmo del resto de su
curso, más si posee las condiciones o competencias suficientes para avanzar con
mayor velocidad y profundidad.
Para hacer posible esta compleja realidad, sugiero la
interacción con algunas estrategias como son: la fábula, el cuento, las
historias de vida y las anécdotas. La aplicación de herramientas como: el mapa
conceptual, los mentefactos, los paralelos gráficos flexibles, descriptivos,
argumentativos, los esquemas mentales, redes de problemas, páneles, debates,
foros, informes de lectura, relatorías, resúmenes, síntesis, micro-ensayos
gráficos y múltiples herramientas más.
En la
sección 4. Del artículo 3. Dice: Determinar la promoción de estudiantes.
Cada institución educativa posee un PEI. Proyecto
educativo institucional en el que está determinada la visión, la misión, la
filosofía y la pedagogía que se dinamiza en la cotidianidad escolar; esto
quiere decir, que para poder determinar los criterios de la promoción de
estudiantes, es clave atender tanto el decreto 1290 como el PEI. Si una
institución educativa establece sistemas injustos y sin fundamentos pedagógicos
de promoción de sus estudiantes, entonces, con esto demuestra que no posee
profesionales de la educación.
En la sección 5. Del artículo 3. Dice: Aportar
información para el ajuste e implementación del plan de mejoramiento
institucional. Existe suficiente literatura pedagógica y de administración
escolar, que permite fundamentar y de paso, hacer sencillo este ejercicio.
Sin duda, el artículo 3 del decreto 1290, es todo un reto
pedagógico para las instituciones educativas. De hacerse realidad todo este
artículo, sin duda, la escuela, se humanizaría muy rápidamente y con gran
facilidad (véase en este espacio, mi artículo sobre Pedagogía de la
humanización).
Iniciar un mejor tejido social y consolidar un
imaginario colectivo centrado en el buen trato, en la interlocución, la
valoración del ritmo y estilo de pensamiento y aprendizaje de cada estudiante,
es la tarea pedagógica en la que ya estamos.
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